Este ambiente de elevada humedad relativa proporciona
el medio más adecuado para el desarrollo de colonias de
bacterias, y sobre todo de mohos, que además de
empeorar el aspecto de la fruta, la hacen inaceptable
para su consumo.
Es bien sabido que tanto los mohos como las bacterias
se transmiten de unas piezas a otras, provocando la
generalización del contagio. Para ello a veces es
necesario realizar una desinfección completa entre dos
remesas consecutivas para eliminar los gérmenes de la
partida anterior y evitar el contagio de la nueva.
El OZONO en la atmósfera de las cámaras no sólo
preserva a las frutas y verduras de la formación de gérmenes
en su superficie, sino que mantiene las cámaras
desinfectadas de manera constante. De esta manera se
reduce el riesgo de contagio entre piezas adyacentes y
se evitan las costosas desinfecciones periódicas.
Aún más el OZONO tiene gran capacidad de destrucción
de etileno. Este gas de olor característico es el
principal responsable de la maduración de las frutas.
Asegurando su eliminación por OZONO, se consigue
retrasar la maduración hasta en un 35%.
Se han llegado a considerar que el 20% de la
totalidad de las frutas y verduras recolectadas, para
consumo humano, se pierden a causa del deterioro
microbiano.
En todas las instalaciones en cámaras de conservación
de frutas y hortalizas hay que tener presente las dosis
de ozono que se deben mantener en el interior de la cámara.
Para ello todas las instalaciones deben estar dotadas de
medidores de ozono en continuo que nos permitan el
control de los equipos.
Existen en todo el mundo numerosas aplicaciones en
este campo para la conservación de patatas, fresas,
tomates, naranjas, melocotones, plátanos, etc.
Consulte a nuestro departamento técnico sobre su
aplicación en concreto.


