El OZONO encuentra aquí las condiciones más óptimas
para su actuación, destruyendo los microorganismos
paralizados por el frío. Con esta destrucción
lograremos los siguientes objetivos:
- Que la carne permanezca en la cámara en buenas
condiciones para su consumo, durante más tiempo.
- Que las pérdidas de peso en las piezas, debidas a
la acción de los microbios, sean mucho menores.
- Que el aspecto, y las condiciones higiénicas de la
carne sean mucho mejores al llegar al consumidor.
- Que si una pieza estuviera infectada, no transmita
dicha infección al resto de las piezas..


