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Desde hace ya muchos años se viene
recomendando, en Estados Unidos, Francia, República Federal
Alemana, Japón, y en otros lugares del mundo, la utilización
del OZONO como medida higiénica de seguridad, en los depósitos
refrigerados de alimentos perecederos, cámaras frigoríficas de
establecimientos mayoristas y minoristas, cámaras frigoríficas
de restaurantes, grandes superficies, transportes refrigerados,
etc.
Los objetivos esenciales de la ozonización
en la conservación de alimentos, son cuatro:
1 .- La asepsia de los
locales de manipulación, conservación y distribución de
alimentos.
2 .- La disminución de las
pérdidas de peso de los alimentos durante su almacenaje.
3 .- La desodorización
absoluta de los locales y supresión de la transmisión de
olores de unos alimentos a otros.
4 .- La posibilidad de
mantener los alimentos en estado óptimo durante más tiempo de
almacenaje.
En lo que se refiere al primer objetivo, el
OZONO activo asegura la destrucción de los numerosos
microorganismos, que se encuentran en la superficie de los
productos alimenticios, antes de introducirlos en las cámaras
frigoríficas. Esta contaminación por gérmenes nocivos empieza
inexorablemente al iniciarse las operaciones de manipulado y
transporte. Manteniendo la cámara de esta manera, en las
condiciones más asépticas posibles, se dificulta en gran
medida el riesgo de contagio de unas piezas a otras, dentro de
la misma cámara.
En cuanto a la disminución en mermas de
peso, éstas son debidas a las pérdidas de agua, fruto de la
descomposición microbiana sobre los tejidos tanto animales como
vegetales. Al paralizar el desarrollo de los microbios, las pérdidas
de peso pueden verse disminuidas hasta en un 75%.
La desodorización de este tipo de locales se
consigue gracias a la capacidad del OZONO para oxidar la materia
orgánica proveniente de los alimentos que causa olores
desagradables bien conocidos por todos.
En cuanto al último objetivo, es fácilmente
explicable que el OZONO contribuya a la mayor perdurabilidad de
los alimentos, ya que ralentiza en gran medida el proceso de la
descomposición de los alimentos durante su almacenaje. Debido a
su amplio espectro antimicrobiano, el ozono es capaz de destruir
tanto bacterias, como virus, hongos e incluso formas de
resistencia como las esporas.
Mediante el OZONO, al ser destruido todo
germen periférico, las mercancías, carnes, pescados, frutas,
hortalizas, etc., se conservan perfectamente y, al salir de las
cámaras frigoríficas, son muchísimo más aptas para sufrir
ulteriores manipulaciones.
La acción del ozono es siempre permanente.
No olvidemos que, después de realizar su misión bactericida y
desodorizante, se convierte nuevamente en oxígeno al mismo
tiempo que permanece a modo de guardián, destruyendo cualquier
nuevo foco de contaminación procedente del exterior de la cámara
de almacenaje.




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